Dolores de crecimiento en los niños

¿Cómo reconocerlos y qué hacer para aliviarlos?

Puede ocurrir que alguna vez  nuestros hijos e hijas se quejen de dolores en los pies y en las piernas.  Si estos dolores NO van acompañados por fiebre o sarpullidos, sensibilidad o inflamación en las articulaciones o asociados a alguna otra patología, lo más seguro es que se trate de los llamados dolores de crecimiento en los niños. Se caracterizan por ser agudos y punzantes, casi siempre aparecen al terminar la tarde o durante la noche y a veces tan fuertes que pueden despertar al niño. Por las mañanas casi siempre han desaparecido.

Los dolores de crecimiento en los niños se concentran en los músculos y no en las articulaciones. Son más comunes entre las edades de 3 y 5 años y luego entre los 8 y los 12 años.  Por lo que se considera que forman parte de la etapa infantil de nuestros hijos. Pero no por eso debemos dejar de prestar atención a su evolución e incluso ayudar a aliviar el dolor. Podemos masajear la zona adolorida, también aplicar compresas calientes o realizar estiramientos suaves.

Escoger un calzado adecuado ayuda

 Hay que tener en cuenta que es normal que los niños tras una jornada intensa de actividades deportivas  tengan dolores en las piernas y los pies. Por lo que es muy importante para la salud y el crecimiento sano elegir adecuadamente su calzado.  Tanto para el día a día del colegio, como para correr y saltar los fines de semana.

Los colegiales de piel de Pablosky son una elección muy acertada. Estos zapatos aportan una buena sujeción en los pies, con una horma que se ajusta adecuadamente y una puntera con refuerzo y de forma redondeada.

Al escoger unas zapatillas deportivas, debemos valorar que sean cómodas y acordes a la actividad que se va a realizar. Que sean ligeras y con buena sujeción también son detalles que debemos tener en cuenta.

Actividades deportivas niños

La talla correcta para cada niño es esencial. Siempre deben tener espacio suficiente para mover los dedos, pero tampoco debe ser una talla más grande. Esto podría provocar rozaduras, malas pisadas y sensación de poca estabilidad, sobre todo en la etapa de los primeros pasos. Una técnica que nos puede ayudar a la hora de elegir la talla correcta es comprobar con el zapato desabrochado  que nos quepa un dedo por detrás del talón.

Otra opción es midiendo el pie con la plantilla del zapato en cuestión. Hay marcas como Geox donde muchos de sus modelos tienen plantillas extraíbles. Un valor añadido del buen calzado, útil también para mantener una correcta higiene del zapato y de los pies de los niños.

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